¿Eres nuevo en Liderazgo y Empresa?
Regístrate ya gratuitamente haciendo click aquí

Puede un directivo ser líder


Escrito por Mario Curatolo el 01 de Noviembre del 2011

0 Comentarios Comentarios

Si bien, todo buen líder ha tenido que ser primero, un buen jefe, no todos los buenos jefes han terminado siendo buenos líderes. Para mandar, hay que saber imponer la propia voluntad, sin embargo, la autoridad no puede imponerse por la fuerza, la coacción o el temor. El mando, no se tiene, se gana con la influencia personal. La imposición del liderazgo será siempre costosa, incierta y de vida corta a menos que el liderazgo, sea un liderazgo legitimado.


El liderazgo implica la idea de previsión, determinación de objetivos y e identificación de los caminos que hay que seguir para conseguirlos. La dirección, por otro lado, consiste en conseguir que las órdenes para alcanzar los objetivos se ejecuten con el menor esfuerzo y la mayor efectividad.

Si bien, todo buen líder ha tenido que ser primero, un buen jefe, no todos los buenos jefes han terminado siendo buenos líderes.


Para mandar, hay que saber imponer la propia voluntad, sin embargo, la autoridad no puede imponerse por la fuerza, la coacción o el temor. El mando, no se tiene, se gana con la influencia personal. De ahí que el buen jefe, es bueno porque consigue hacerse respetar (es legitimado por otros para liderarlos), no tanto por su posición de fuerza respecto a los demás, si no por sus cualidades morales, intelectuales, humanas y competencia técnica. La imposición del liderazgo será siempre costosa, incierta y de vida corta a menos que el liderazgo, sea un liderazgo legitimado. Este liderazgo, no comporta costes de implantación ya que al surgir de una visión conjunta que se personifica en el líder, su fuerza reside en la capacidad del líder de convencer sin imponer.


Si bien el liderazgo es algo más que un conjunto de rasgos personales como una fuerte personalidad, un nivel de inteligencia por encima de la media o incluso un saber hacer,que se le presuponen al líder de una empresa u organización, dichos rasgos por si solos, son insuficientes para discriminar entre aquellos que son verdaderamente  líderes y aquellos que no lo son. La concepción del liderazgo, por tanto, va más allá de los atributos personales del líder. Lo esencial del líder, lo que lo hace verdaderamente un líder es su comportamiento, especialmente su forma de proceder  en determinadas circunstancias y coyunturas. Esto implica que el líder, no sólo ha de disponer de determinadas capacidades para poder actuar encausando la empresa hacia la consecución de sus objetivos a largo plazo, sino que también ha de saber renovar los compromisos adquiridos con sus subordinados para que estos, a su ves, le renueven su legitimidad para liderarlos.


Desde el punto de vista de la dirección, el liderazgo puede tener dos acepciones:


1. En Sentido Amplio donde el Liderazgo del líder deriva de su capacidad para desarrollar una visión general de la empresa con una clara proyección al futuro estableciendo en dicha visión lo que desea para la organización.

2. En Sentido Restringido donde el Liderazgo, define al líder como el que busca  influenciar a las personas para hacer que estas alcancen la excelencia en la consecución de los objetivos perseguidos en los plazos establecidos por la dirección


Si bien la mayoría de las organizaciones aparentan solamente tener un líder, el liderazgo efectivo a nivel de la organización se reparte entre múltiples grupos de trabajo en las divisiones, departamentos y áreas que componen la empresa. En cada grupo de trabajo, el liderazgo se reparte entre líderes de tarea (liderazgo operativo – en Sentido Restringido) y líderes socio-emocionales (Liderazgo filosófico/cultural en Sentido Amplio).  

Los líderes de Tarea son líderes operativos en cuanto se ocupan de que se lleven a cabo las tareas encomendadas por los miembros del grupo. Su capacidad de influenciar a los demás y por tanto su legitimidad para liderar, estriba en su saber-hacer

Los líderes Socio-Emocionales son líderes filosóficos/culturales cuya legitimidad para liderar, estriba en su capacidad para influenciar a los demás. Esto les capacita y legitima, de facto, para abordar las relaciones afectivas dentro del grupo, ayudando a sus miembros a permanecer cohesionados mientras ejecutan labores operativas.



La capacidad de liderar depende de alcanzar ese difícil equilibrio entre habilidades técnicas y cualidades humanas como: entusiasmo, inteligencia, convicción, confianza en si mismo, ingenuidad, autoestima y equidad. Esto, hace que el líder sea único y diferente, permitiendole inclinar la balanza de la confianza colectiva del grupo de trabajo, hacia su capacidad para liderarlo. Sin embargo, este voto de confianza, especialmente en las empresas modernas, estará siempre supeditado a la capacidad del líder de actuar como un facilitador que garantize el funcionamiento continuado del grupo de trabajo que lidera. La ausencia de este liderazgo facilitador,llevará a que los grupos de trabajo no funcionen, condicionando seriamente la supervivencia de las empresas, independientemente de su nivel de financiacion, calidad de producto o tamaño de mercado. De ahí que actualmente, las cualidades humanas de los directivos sean cada ves más cotizadas, vista la necesidad de exigir a los futuros líderes que inspiren y guíen a sus colaboradores hacia el logro y superación de los objetivos de la organización.



La consecución del liderazgo en las empresas modernas, requiere un cambio cultural en su interpretación del concepto operativo de dirección y mando. Esto implica la necesidad de que los directivos modernos apliquen a la gestión empresarial, destrezas humanas olvidadas como la empatía (para facilitar la comunicación y comprensión dentro del grupo), o la extroversión (para abordar la solución de problemas de forma original y poco ortodoxa en un clima que favorezca la libertad para equivocarse y aprender de los errores). En la medida que los nuevos directivos, combinen destrezas técnicas con destrezas humanas, materializarán en la empresa una gestión facilitadora que mejorará el liderazgo competitivo de la empresa. En este sentido, el cambio en la gestión cultural del liderazgo aportará un valor añadido a la capacidad competitiva de la empresa que resultará dificilmente imitable o reproducible por sus competidores.

¿te gustó el articulo?

Hazte follower en Twitter o amigo en Facebook.


Se el primero en comentar este articulo


Registrate aquí para poder comentar este articulo