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Liderazgo reactivo vs Liderazgo creativo


Escrito por Mario Curatolo el 27 de Octubre del 2011

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Si bien son muchas las voces que reclaman una transformación del liderazgo en las empresas, de un liderazgo reactivo (de acción-reacción) a un liderazgo creativo (de anticipación), pocas empresas pueden presumir hoy día de tener líderes creativos. El paso de un liderazgo reactivo a un liderazgo creativo comporta superar las creencias que impiden a los líderes reactivos asumir los retos de anticiparse al futuro. El liderazgo creativo es fundamentalmente un cambio de paradigma cultural en el que el líder reactivo aprende a convertirse en líder creativo reflexionando sobre cómo crear las capacidades organizativas necesarias para satisfacer los desafíos futuros de la empresa.


Si bien son muchas las voces que reclaman una transformación del liderazgo en las empresas, de un liderazgo reactivo (de acción-reacción) a un liderazgo creativo (de anticipación), pocas empresas pueden presumir hoy día de tener líderes creativos. La literatura empresarial está llena de modalidades y sistemas de identificación y potenciación del liderazgo creativo. Las escuelas de negocios, los coaches empresariales y los gurús psicólogos se han transformado en un cocktel de fármacos milagrosos para generar líderes creativos.


La cuestión es: porqué hay tan pocos líderes creativos en las empresas modernas? Será porque la tradición y el miedo a lo desconocido hacen que las empresas estén dispuestas a oir hablar de liderazgo creativo pero no ha potenciarlo e implantarlo operativamente en sus organizaciones. Más allá de la mayor o menor confianza que tengan las empresas en sus propias capacidades, la aversión al riesgo parece estar detrás de la propención de la mayoría de las organizaciones a mantener una estrategia de seguimiento y no una estrategia de liderazgo. La seguridad que transmite el seguir al líder, merma y condiciona la cultura empresarial de los seguidores, impidiéndoles trazar su propio rumbo. De ahí que se imponga en el mercado una "estrategia de regata" en la que los seguidores se limitan a reaccionar ante la acción del líder. En este contexto, no sólo los seguidores sacrifican la aplicación de opciones estratégicas diferentes y posiblemente más creativas que mejoren su competitividad respecto al líder, sino que también el líder, termina  condicionando su estratégia a la expectativa de un seguimiento de su estrategia por parte de las otras empresas en el mercado. Todo esto redunda en el desarrollo y consolidación de una cultura oligopolística poco creativa, dinámica y competitiva.

A este punto cabe preguntarse: Cómo puede implantarse un liderazgo creativo en un entorno cultural conservador y adverso al riesgo? y Cómo podría desterrarse del subconsciente cultural del empresariado el miedo a lo desconocido y la propensión a apoyar estrategias conservadoras (conocidas) inapropiadas a la situación del mercado y la empresa?.

El liderazgo reactivo resulta cada vez menos eficaz en la medida que la dinámica del mercado genera un cambio arrollador que transforma en ineficaz una estrategia reactiva antes siquiera que llegue a implantarse. A medida que las empresas se ven forzadas a tomar más riesgos para salvaguadar su continuidad, la cultura del riesgo y la creatividad se imponen a la cultura de la tradicón y la prudencia. El tomar más riesgos, sin embargo, no comporta necesariamente adoptar estrategias menos ponderadas, sino mas bien, incorporar al proceso de toma de decisiones un mayor nivel de riesgo calculado. Alfred North Whitehead sostiene que "Todo líder, para ser efectivo, debe adherir simultáneamente a los símbolos de cambio y revisión, los símbolos de tradición y estabilidad”.

El problema con el liderazgo reactivo no tiene que ver tanto con el mayor o menor nivel de riesgo que se asuma, sino con el desfase temporal que afronta la estrategia reactiva y que puede, en un entorno dinámico, llevar las empresas al fracaso.


Si bien, en cada líder reactivo hay un líder creativo, la pregunta es: Que les impide expresar plenamente su parte creativa?.

Los líderes reactivos dirigen la empresa en base al viento actual. Las señales del mercado dictan a estos líderes las acciones que hay que tomar en cada momento, para posicionar la empresa rápidamente. La estrategia del lider reactivo es por tanto una estrategia de seguimiento. El líder reactivo aplica ajustes y cambios (tácticas) en el corto plazo para impedir que su empresa quede rezagada respecto a sus competidores. Sin embargo, el problema con el líderazgo reactivo es, realmente, su carácter pasivo - el decisor sólo actúa frente a estímulos externos -. De ahí que el líder reactivo termine siendo víctima de la realidad al no poder anticiparla. Como mucho, podrá establecer algunos lineamientos generales y trazar planes, pero su función mayoritaria, terminará siendo la de ser un bombero presto a tratar los incendios que se presenten. Esto explica porqué la mayoría de esfuerzos asociados al liderazgo reactivo se concretan en tácticas  que sólo buscan afectar la parte visible del “iceberg”,  primando la búsqueda de resultados inmediatos a expensas de la búsqueda de la propia identidad empresarial.

Los líderes creativos, por el contrario,  son mejores tácticos ya que navegan en base al viento futuro y no al actual, aplicando estrategias de anticipación de la ruta a seguir y de los cambios a adoptar a medio y largo plazo para garantizar la supervivencia de la empresa. La necesidad de anticiparse al cambio hace que los líderes creativos desarrollen no solo iniciativa sino agilidad decisoria para enfrentarse con garantías a estos retos. De ahí que el liderazgo creativo prime más  lo que no se ve (la parte sumergida del iceberg), que  lo que se ve (la parte visible del iceberg), en la medida que el liderazgo se entiende no como la actuación de una sola persona, ni una simple función de su carácter individual, sino como la capacidad de conseguir que la organización legitime al lider para conducirla en una travesía del desierto para poder así dominar su cultura antes de intentar cambiarla.


El paso de un liderazgo reactivo a un liderazgo creativo, comporta superar la autocomplacencia en unas creencias basadas en el corto plazo, que impiden a los líderes reactivos asumir el reto de anticiparse al futuro. Es por ello que el liderazgo creativo resulta ser, fundamentalmente, un cambio de paradigma cultural para la empresa. En este nuevo contexto, el líder reactivo aprende a convertirse en líder creativo al asumir la necesiddad de crear las capacidades organizativas necesarias para satisfacer los desafíos futuros de la empresa. Al mismo tiempo, el auto-conocimiento, conciencia sistémica, capacidad relacional, autenticidad y sentido del logro de los nuevos líderes creativos, transformaran la cultura de gestión de las empresas modernas, evitando que sus líderes terminen pensando, hablando y actuando como líderes reactivos.  
Por último, a medida que los cambios del entorno fuerzen las empresas a pensar más a medio y largo plazo que a corto plazo, la estrategia reactiva basada en el liderazgo táctico, dará paso a una estrategia proactiva basada en un liderazgo creativo.











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