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El liderazgo estratégico y la gestión de los significados en la empresa


Escrito por Mario Curatolo el 06 de Julio del 2012

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El énfasis en la naturaleza operativa de las competencias del líder empresarial, ha reducido, el interés por comprender la relevancia que tienen sus funciones estratégicas como creador y gestor de los “significados” de la actividad empresarial.

En líneas generales, nos hemos acostumbrado, a concebir la gestión estratégica, como la actividad que realiza un líder, dentro de la empresa. Sin embargo, la actuación del líder, ha tendido a verse, sólo, en términos operativos, vinculados, fundamentalmente, con la planificación, toma decisiones e implementación de las estructuras y procesos que determinan el funcionamiento de la empresa. La visibilidad de estas actuaciones, es la que ha hecho que el liderazgo estratégico, se termine asociando más, como la gestión, que como el liderazgo. Este énfasis en la naturaleza operativa de sus competencias,  ha reducido, el interés por comprender la relevancia que tienen las funciones estratégicas del líder como creador y gestor de los “significados” de la actividad empresarial.  Su papel estratégico como creador y gestor del significado de la actividad empresarial, es importante a la hora de entender  “quien es y hacia donde quiere ir” la empresa. El liderazgo estratégico, por tanto,  al aglutinar, el ideario colectivo de la empresa (crear una identidad de propósito y objetivos entre todos los empleados), engrasa la maquinaria operativa de la organización, permitiéndole que funcione de un modo más ágil, con menos fricción y mayor unidad de criterio, para alcanzar sus objetivos empresariales.

El liderazgo estratégico gestiona los significados de la actividad empresarial, al crear, percepciones e interpretaciones compartidas, entre todos los trabajadores, sobre la naturaleza y los objetivos últimos de la empresa. En este sentido, el líder estratégico, centra sus esfuerzos en crear una visión común respecto a “quienes somos y a donde vamos” como empresa. Esta gestión del significado, es la que termina haciendo que los trabajadores justifiquen y legitimen, no sólo, las actuaciones empresariales, sino también, los cambios dentro de la empresa. Esta gestión estratégica de los significados, lleva, en última instancia, a que los mismos empleados de la empresa, terminen adoptando como propia, la visión del líder, actuando como correa de transmisión para la difusión y reproducción de esta visión, entre los nuevos trabajadores.

En la imagen, vemos como, la empresa, adquiere forma, a través de una gestión estratégica del significado, en la que cada trabajador, individualmente, aporta sentido a la visión colectiva de la empresa, a medida que encaja (ideológicamente), como la pieza de en un “puzzle”, en el significado (objetivos) marcado por estrategia empresarial. El liderazgo estratégico, al influir, en el modo en que cada trabajador de la empresa, entiende su papel y su relación con otros trabajadores, crea una unidad de comportamiento que facilita la operatividad de la empresa, legitimando su estructura organizativa y la visión empresarial del líder estratégico.  

El hecho que las empresas, sean, entes sociales y humanos, refuerza, aún más si cabe,  el papel del líder como gestor de significados, en cuanto, operativamente,  no resulta  posible garantizar la implementación de normas que no estén vinculadas a un contexto ideológico, que dé sentido a las actuaciones empresariales.  Más temprano que tarde, la ausencia de una legitimidad ideológica en el significado de la actuación empresarial, llevará, a una ruptura operativa (no-seguimiento de las normas) que afectará el flujo de trabajo (stop-go), y, consecuentemente, el funcionamiento de la empresa.    

Para garantizar, un flujo continuado de actividad, que permita, a la empresa, funcionar operativamente, es necesario: 

1.    que la estructura y los procesos de funcionamiento de la empresa, estén alineados con la estrategia (ideología) empresarial, 

2.    que las percepciones, prioridades y creencias de los trabajadores y gerentes, estén alineados con la estructura y los procesos operativos de la empresa.  

La efectividad del liderazgo estratégico, por tanto, vendrá determinada, no sólo, por la capacidad de transmitir con claridad los valores y objetivos de la actividad empresarial, sino, por la capacidad de conseguir que, trabajadores y gerentes de la empresa, internalizen, el sentido de los objetivos empresariales marcados por el líder. Sólo sí los trabajadores comprenden cuales son los objetivos últimos de la empresa, se podrán obviar, las interpretaciones erróneas de las órdenes y evitar la discontinuidades en el flujo operativo de la empresa.  Las intermitencias en el flujo operativo de la empresa (stop-go), no sólo producirán retrasos y confusión en la implementación de las órdenes, sino, que, podrán llegar, incluso a generar acciones de sabotaje interno que, de manera más prolongada, podrán suspender la actividad empresarial.   En entornos inciertos y de grandes cambios, los empleados, pueden llegar, internamente, a cuestionar la esencia misma de la empresa en el mercado, por lo que, el papel del líder, como gestor/creador de significados dentro de la empresa, resultaría, crucial para la supervivencia de la empresa, La capacidad del líder, de influir activamente en el comportamiento de los trabajadores y su aceptación del ideario  colectivo,  haría que, el líder, actuase como un sastre dentro de la empresa. Al igual que un sastre, une los trozos de tela para que formen un nuevo vestido, el líder, no sólo, recompondría la visión general de la empresa, sino, que  reestablecería las conexiones ideológicas entre los departamentos y divisiones de la empresa  al dotar de sentido la nueva organización empresarial. La acción del líder, por tanto, facilitaría el flujo de información y la implementación operativa de las órdenes y estrategias en la empresa.  

El gran reto del liderazgo estratégico, sin embargo, radica, no tanto, en crear ese ideario colectivo, sino, en mantenerlo y reinventarlo, a través de un recurso estable y continuado a acciones concertadas, que permitan a la empresa adaptarse más rápida y eficientemente, a los cambios del entorno. Sólo, si el liderazgo estratégico, es capaz de alinear la percepción e interpretación que hacen los trabajadores del entorno empresarial, se logrará, que, legitimen, en mayor o menor grado, la conveniencia de las actuaciones operativas de la empresa, y su relevancia, para la futura supervivencia de la empresa.

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