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Otro libro sobre las bondades de la "Inteligencia emocional en la empresa"


Escrito por Mario Curatolo el 18 de Enero del 2012

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El libro de Daniel Goleman “La inteligencia emocional en la empresa” se ha transformado en otro best seller supuestamente al no ser un mero libro de autoayuda. Este doctor en psicología y divulgador científico ha escrito un libro con pretensiones más o menos académicas con la intención de ofrecer bases científicas al valor de las emociones en la obtención y conservación del empleo. Si bien este libro destila un talante de seriedad y autoridad, esto no impide que su contenido tenga un sesgo marcadamente psicológico y algo comercial. El énfasis que pone este libro en el individuo y el impacto que puede tener en la empresa resulta algo desmedido teniendo en consideración que la empresa al igual que cualquier otra organización es fundamentalmente una estructura social y no individual.


El libro de Daniel Goleman “La inteligencia emocional en la empresa” se ha transformado en otro best seller supuestamente al no ser un mero libro de autoayuda. Este doctor en psicología y divulgador científico ha escrito un libro con pretensiones más o menos académicas con la intención de ofrecer bases científicas al valor de las emociones en la obtención y conservación del empleo. Si bien este libro destila un talante de seriedad y autoridad, esto no impide que su contenido tenga un sesgo marcadamente psicológico y algo comercial. El énfasis que pone este libro en el individuo y el impacto que puede tener en la empresa resulta algo desmedido teniendo en consideración que la empresa al igual que cualquier otra organización es fundamentalmente una estructura social y no individual.

Si bien Goleman aboga en su libro por sustituir el énfasis que las empresas ponen en el cociente intelectual de sus recursos humanos (materializado en habilidades duras como la pericia técnica y el conocimiento racional) por un nuevo tótem como el de la inteligencia emocional (materializado en habilidades blandas como aptitudes emocionales vinculadas a la intuición, la confianza en uno mismo, la adaptabilidad, el compromiso, el optimismo, la conciencia política, el manejo de conflicto etc.), resulta difícil no preguntarse si este giro intelectual es más producto de la necesidad de encontrar nuevas fórmulas mágicas y héroes que milagrosamente mantengan un ritmo crecimiento continuado, que del descubrimiento de un nuevo paradigma interpretativo de la realidad empresarial. El recurrir a soluciones centradas en las habilidades blandas en ves de habilidades duras no hace más que constatar el sesgo psicológico de un análisis que prima la transformación del individuo en ves de la transformación de la estructura organizativa para cambiar la empresa. Según Goleman, la solución  se centra en cambiar al individuo para que este cambie la organización, en ves de al contrario.
Goleman parece dar  por sentado que la inteligencia emocional (es decir, la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y manejar bien las emociones en cualquier situación, sobre todo en las de estrés) es un nuevo paradigma moral,  un “talento básico para vivir”, una  nueva fórmula para trabajar. La materialización de este nuevo paradigma redundará en la obtención del “éxito”, tanto en la mejora de nuestras relaciones interpersonales —“la excelencia personal”— como en la conservación del trabajo —la eficacia y el “desempeño estelar” en la empresa, para que ésta produzca más.
La tesis central del libro de Goleman se empeña en recalcar a lo largo, de las cuatrocientas cincuenta páginas del libro, que el factor clave para conseguir un empleo, obtener altos cargos y permanecer en el trabajo, no es el cociente intelectual, ni el currículum académico o la pericia técnica, sino la inteligencia emocional. Controlar las emociones, saber trabajar en equipo, tener iniciativa y generar entusiasmo resultan fundamentales según Goleman, así como cooperar en la construcción de una “empresa con inteligencia emocional”. Estas son las claves para enfrentar el mundo laboral moderno, cambiante y cada vez más competitivo.
En síntesis, Goleman sostiene que lo importante es adaptarse a las nuevas condiciones en las empresas modernas a través del  autocontrol en situaciones de estrés y en el ser honesto, íntegro y responsable. De ahí que los gerentes más eficaces tengan que ser emocionalmente inteligentes para poder establecer con claridad los objetivos de la empresa, infundir confianza y leer los sentimientos ajenos para poder influir positivamente en ellos.
Si bien el libro de Goleman no es un brindis al sol, si parece promover indirectamente los servicios del psicólogo como nuevo gurú del desarrollo empresarial y en particular de los recursos humanos de la empresa moderna. 




La inteligencia emocional, para Goleman, se puede aprender ya que a nivel individual, los elementos de la inteligencia emocional  son fáciles de identificar y evaluar. De ahí que  la inteligencia emocional pueda ser reproducible igual que una fórmula química. Sin embargo, Goleman clarifica que la consecución de la inteligencia emocional no es algo mágico, pero en cualquier caso, Goleman amenaza diciendo que…., si pasamos por alto el elemento humano, estamos destinados al fracaso….”por lo que siempre nos quedará París”  












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