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El reto de crear una competitividad perpetua


Escrito por Mario Curatolo el 25 de Mayo del 2012

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El que la producción, no pueda seguir siendo vista, como un ciclo finito, sino, más bien, como un ciclo continuo de mejora, responde a que, la resolución de problemas en la empresa, se ha conviertido en la estrategia empresarial, que permite, a las empresas, reinventarse continuamente, a través de una dinámica de “competitividad perpetua”, que garantiza su supervivencia en el mercado.

La globalización del mercado, no sólo, ha aumentado la complejidad de las relaciones comerciales e institucionales dentro y fuera de las empresas, sino que, ha dificultado la identificación de lo que determina, su verdadera capacidad competitiva.  Para muchos, ésta, depende exclusivamente de la innovación constante, para otros, tiene que ver  más, con los procesos de producción. La necesidad de crear un mejor producto, radica no tanto en la naturaleza misma del producto (grado de innovación que contiene), sino, en el proceso que ha llevado a su creación. De ahí que el verdadero valor añadido de un producto, estribe, no tanto, en  las características del producto en sí, sino, en  el proceso que ha llevado a producir un mejor producto (cómo compite la empresa, es lo verdaderamente importante). En la medida que el proceso y no el producto, adquiere prioridad, la creación y diseño de un producto, se transforma en un reto cultural y empresarial,  por superar, las imperfecciones asociadas a la producción del mismo. El fin último de la empresa, consiste, entonces, no tanto, en lograr, la perfección (medida en  términos de si se han alcanzado o no, los objetivos empresariales), sino, en  reducir las imperfecciones, que permitirán producir el mejor producto posible. En este contexto, la producción, no es vista, como un ciclo finito, sino, más bien, como un ciclo continuo (infinito) de mejora, donde, la resolución de problemas, se convierte en la estrategia empresarial  que permite, a la empresa, implantar un proceso de mejora continuada. El cuestionamiento continuo, del modo de hacer las cosas, implícito, en este proceso, hace que, la empresa, desarrolle, a través de una dinámica de  “competitividad perpetua”, la necesidad de reinventarse continuamente para seguir en el mercado.

La competitividad perpetua, es como, la necesidad que tiene el ciclista de seguir pedaleando para no caerse. En el caso de las empresas, el cambio constante en el entorno empresarial, las fuerza a reinventarse constantemente, para superar los nuevos retos competitivos. Esta reinvención, se concreta en un ajuste de las imperfecciones (incompatibilidades) que desarrolla la empresa, a raíz  de los  cambios en el mercado, ajustando, no sólo, el diseño del propio negocio (procesos internos y externos de gestión), a las demandas de mercado, sino, también, a los cambios en los sistemas de suministros (innovaciones).  Dado que, identificar estas incompatibilidades, no resulta fácil para los gerentes,  se plantea, la necesidad de que, la empresa, adopte una auditoría del negocio, que clarifique, que medidas podrían, y que medidas deberían ser tomadas, para garantizar la supervivencia competitiva de la empresa. La globalización de la actividad empresarial, hace que el tamaño de las empresas, requiera un rediseño de la actividad de las numerosas unidades de negocio que la integran. Identificar y realinear la compatibilidad de estas unidades de negocio, con el resto de la empresa, justifica la necesidad de diseñar una auditoría del negocio.  Diseñar una auditoría del negocio, es un proceso, que comporta examinar todas las unidades de negocio de la empresa, junto con sus impulsores de rendimiento (performance drivers), para identificar, su grado de alineamiento, con los objetivos y características de la empresa.  En este sentido, la auditoría, al examinar, no sólo, las características de cada unidad de negocio y cómo, todas, encajan y trabajan conjuntamente dentro de la empresa, permite diseñar un sistema operativo que racionaliza y actualiza el funcionamiento (incrementa el valor añadido) de la  actividad empresarial.

Esta racionalización y actualización de la actividad empresarial, se puede representar en un matriz donde se evidencian cuatro escenarios que ilustran la relación entre las características técnicas y operativas del producto de la empresa (grado de innovación/rendimiento) y los procesos asociados a su creación (grado de desempeño). Cada escenario (cuadrante),  clasifica las empresas según, cómo, las características técnicas y operativas de sus productos, afectan y/o son afectadas por la naturaleza de los procesos asociados a su creación. La dinámica del mercado, hace que cambie la posición competitiva de las empresas, al variar la combinación entre, valor relativo de mercado y nivel de desempeño de las empresas. Esto permite que las empresas, evolucionen, desde una situación subóptima (ineficiente – no competitiva) en el cuadrante inferior izquierdo, a una situación óptima (eficiente – competitiva) de liderazgo, en el cuadrante superior derecho.

Si bien, el objetivo último de toda empresa es alcanzar el cuadrante superior derecho, sólo, pocas empresas, lo consiguen. Las empresas, de media,  permanecen, entre uno y dos años en cada cuadrante, dependiendo de la presión competitiva del mercado. En cualquier caso, la mayoría de las empresas, tenderán a mejorar su grado de desempeño (se moverán hacia arriba) para mejorar su valor relativo en el mercado.  La  estrategia del movimiento de las empresas en la matriz, no es coincidente sino secuencial. Las empresas, que no son líderes, secuenciaran sus movimientos migratorios hacia el cuadrante superior derecho, en la medida que, al  moverse, inicialmente, hacia la derecha, encontrará, nuevas oportunidades para moverse hacia arriba. Las empresas líderes, que se encuentran en el cuadrante superior derecho, deberán mantener, de manera concurrente, la mejora de su rendimiento para garantizar el valor relativo de la empresa y así poder reinventarse para seguir siendo líderes (mantenerse en el cuadrante superior derecho). 

Sólo a través de la auditoría de negocio, es posible construir un sistema de gestión integral, que impida a la empresa, ser alcanzada por la competencia, y al mismo tiempo, dificulte, la capacidad de la competencia, de imitar o reproducir, a corto o medio plazo, su sistema de gestión empresarial.

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