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Entrevista a Borja Milans del Bosch y de Oliva


Escrito por Javier Sanchez el 27 de Agosto del 2012

289 Comentarios Comentarios

En esta ocasión, Liderazgoyempresa entrevista a Borja Milans del Bosch y de Oliva, sobre el tema de porqué el amor es necesario en los profesionales de la empresa. Borja, es coach ejecutivo y coach de equipos, conferenciante y formador, y está fuertemente comprometido con desarrollar del máximo potencial de los profesionales-persona a través del AMOR y los Valores Universales, labor que realiza desde www.coaching360.es. En esta entrevista, Borja, aborda la importancia del AMOR (considerándolo como la más sublime actitud y comportamiento virtuoso que cualquier ser humano puede ofrecer) en los profesionales de empresa como instrumento de mejora personal y cambio cultural empresarial; un tema tan controvertido como ignorado y, sin embargo, extremadamente necesario una vez comprendamos su perspectiva.

Si bien nadie ya cuestiona la importancia y necesidad del cambio en la empresa, la cuestión de fondo no es tanto la necesidad del cambio en sí, cómo, entender que nos impide cambiar, cómo deberíamos cambiar, y sobre todo, qué beneficios obtendremos con este cambio. Este cambio, según Borja, no se materializará mientras permanezcamos en cerrazón frente a entender la necesidad de “amar bien” con todo nuestro ser, para dejar de ser infelices y abrazar la felicidad de vivir el trabajo que llevamos a cabo y las relaciones humanas que desarrollamos en ese proceso, de forma satisfactoria.  Sólo cuando los profesionales de empresa, comiencen a vivir el AMOR como la más positiva y constructiva de las actitudes en las relaciones humanas, y empiecen a comportarse de una forma virtuosa en su día a día, el AMOR entrará en las empresas, y será posible despojarse del  “Viejo YO”  (compuesto de egos, rivalidades, complejos y estados de revancha) que impide equiparar bienestar con felicidad, y poder así vestir los ropajes de un “Nuevo YO” (compuesto de Valores Universales, capacidad de apoyo y generosidad en las relaciones, sentido de contribución y aglutinamiento de esfuerzos) para empezar a concebir, como perfectas, todas y cada una de las experiencias de trabajo y trato, dentro y fuera de la empresa. En la medida que esto nos permita transformarnos como personas, estaremos en el camino de transformarnos como profesionales y con ello estaremos en el camino de transformar las empresas, esas microsociedades en las que nos pasamos dos tercios de nuestras vidas.

Llegados a este punto, es importante dejar atrás el concepto del amor como sentimiento y adentrarnos en el AMOR (con mayúsculas) como máxima expresión de respeto, consideración y trato hacia los demás en todas las relaciones que desarrollamos, tanto en el ámbito personal como en el ámbito profesional

 

L&E :
Si el Amor, tal y como lo define Jorge Bucay en su libro “Cuentos para Pensar”, es: ”la desinteresada tarea de generar espacio para que el otro sea el que es”, ¿porqué, tendrían los empresarios o directivos que incorporar esta actitud y comportamiento virtuoso en su desempeño profesional?


BMB:
Partimos de la base de que cualquiera de nosotros, como seres humanos que somos, necesitamos de afecto, sensación de seguridad y reconocimiento para desarrollarnos en autoconfianza y poder crecer en cualquier ámbito de nuestra vida. Así, en el mundo profesional, necesitamos de un espacio en el que nuestras habilidades, capacidades, aciertos y errores, confianzas y temores, sean recogidos y tratados con respeto y consideración. Lo bueno y brillante de cada uno, debe ser reconocido; lo menos bueno y sombrío de cada uno, debe ser recogido y acompañado para la mejora. Cualquiera de nosotros, esperamos ser aceptados y reconocidos con todo lo que traemos como profesional-persona. Esta aceptación sólo se produce cuando emana de la generosidad de actitud de un comportamiento recto y de valores, algo básico y necesario que debe existir bajo la piel de cualquier empresario y/o directivo que, hoy por hoy, se precie. La clave está en llevarlo a cabo desde la más profunda humildad y responsabilidad. Aceptar a los “legítimos otros” y aceptarnos a nosotros mismos con sus/nuestras imperfecciones, pasa por un despliegue de generosidad actitudinal que sólo puede tener su origen en el centro de nuestro ser, el corazón. Cualquier persona-directivo o persona-empresario, tratará a los demás con el mismo rasero y medida con el que se trata a sí mismo. Si se acepta tal cual es y se permite generosamente los espacios de aprendizaje para rellenar las carencias que trae, lo hará con los demás; si por el contrario es duro y rígido consigo mismo y no perdona los fallos propios, lo más probable es que dispense ese mismo trato a los demás.

L&E:
¿En que modo, el “Amor”, podría fomentar, entre los  directivos de la empresa, la capacidad de poder aprender con y del resto de los empleados, mejorando, así, su calidad personal y profesional?
BMB
Sin duda, nos atrevemos a aprender y a facilitar que otros aprendan cuando desplegamos y nuestros colegas profesionales despliegan con generosidad ante nosotros y nosotros ante ellos, un espacio en el que esta permitido mostrar las propias incompetencias e incapacidades, y aún en esa situación, lejos de juzgar o ser juzgados y/o etiquetar y ser etiquetados por este o aquel acierto, o por este o aquel fallo, somos capaces de reconocer nuestras imperfecciones y todos, con profundo respeto nos apoyamos para dar el máximo de nuestras capacidades. Es nuestra responsabilidad lograr mayores niveles de aprendizaje, desarrollo y rendimiento en los miembros de nuestros equipos, y es nuestra responsabilidad aprender con y de ellos.
Lo que pasa es para que estos contextos sean verdaderamente favorables, la ausencia de ego es clave, pues facilitará aumentar el nivel de apertura hacia el aprendizaje. En un contexto en el que el AMOR actitudinal se respira, cualquier persona (profesionales, empleados en este caso) dejarán salir su creatividad y sus habilidades, lo que facilitará que el propio potencial salga a la superficie. Con estas habilidades y creatividad desplegadas por todos, los directivos/empresarios podrán encontrar elementos de aprendizaje común con sus empleados. Si, además, un directivo y/o empresario tiene la capacidad de aprender de sí mismo porque se muestra con autenticidad ante su equipo, éste le reconocerá y le recompensará con aceptación y feedback, generándole un espacio de aprendizaje que le permitirá alcanzar niveles competenciales superiores, lo que le llevará a mejorar su calidad profesional y, por supuesto, personal.

L&E:
¿Que quiere decir usted cuando afirma que “El bien, no hace ruido, y el ruido no hace bien” ?
BMB
El profesional que en su quehacer diario esta inmerso en una nube actitudinal de sobreventa de sí mismo, críticas, acusaciones, defensas, chismorreos, comentarios de café, dimes y diretes, ambiciones, egos, rivalidades, exageraciones y sobreactuaciones por lo cargada de su agenda y la dificultad de los asuntos que lleva entre manos, en ningún caso puede estar generando bien alguno sobre sí mismo, sobre su equipo o sobre sus colaboradores. Más bien todo lo contrario. Cualquier directivo que desee contribuir a que todo marche bien y a que los miembros de su equipo den el máximo de sí mismos, deberá transmitir serenidad, confianza, seguridad en las decisiones, solidez en los principios, lealtad a los valores universales, visión compartida de negocio, compromiso, coraje y rumbo con sentido común. Todos estos elementos, se transmiten y se viven en silencio, sin ruido, desplegando una actitud de grandeza de corazón, amando a nuestros equipos y amando el proyecto que tengamos entre manos; a eso me refiero.

L&E:
¿En que modo, el llevar el “Amor” a la empresa, puede hacer que los empleados, como usted afirma, se sientan más orgullosos de “ser” de la empresa, que de “trabajar” para la empresa?
BMB
Nunca recordamos exactamente lo que nos dicen, pero sí recordamos cómo hicieron que nos sintiéramos. Aquellos directivos y/o empresarios que están al frente de empresas en las que sin importar lo que dicen o lo que exigen, hacen que su gente se sienta bien –aún a pesar de contextos adversos-, facilitan que sus empleados se identifiquen con esa persona física y por extensión con la persona jurídica a la que representan y en la que trabajan, y a la que le dedicamos, a cambio de dinero, nuestro tiempo. Comenzamos a “ser” de la empresa tal o cual, cuando la sentimos nuestra; y la sentimos nuestra cuando amamos lo que hacemos, junto a quién lo hacemos y la manera en que entre todos lo hacemos. Es decir, cuando tenemos verdadero sentido de contribución mutua y recíproca, aunados hacia un proyecto común.

L&E:
¿En que modo, puede el coaching, introducir el “Amor” en la empresa y favorecer su cambio y adaptación al entorno?
BMB:
Una filosofía “flower-power” es lo más equivocado que podríamos traer a la mesa para describir esto que defiendo. Para lograr que el AMOR entre en las empresas, primero debe vivirse como comportamiento y actitud virtuosos debajo de la piel de cada uno de los profesionales que integran las organizaciones. ¿Y cómo se vive una actitud así?, sería la pregunta…, pues desarrollando las habilidades necesarias para entender la posición mental desde la que nos hablan nuestros interlocutores, comprender las propias motivaciones e inquietudes y reconocer las de los demás, entender las propias emociones y cómo nos impactan las de los otros, escuchar con olvido propio, desplegar pulcro respeto hacia terceros aunque no compartamos el sistema de creencias o los modelos mentales que comparten en la jornada laboral. Todo esto es una aventura de autodescubrimiento que requiere el acompañamiento profesional de un coach, que actuará como catalizador del proceso. Dudo mucho que una persona pueda hacerlo por sí misma… tengamos presente que después de dos siglos de desarrollo industrial, estamos como estamos.

L&E:
¿En que medida, el coaching, permite a los directivos, entender más, cómo “Vivir”, que cómo “gestionar”, el liderazgo empresarial?
BMB:
Muchos son los directivos/empresarios que viven en un proceso interno de desgaste permanente por querer separar sin éxito el ámbito profesional del ámbito particular en sus vidas. Todo ser humano es indivisible y por ello le es inviable dejar de pensar en un tema de trabajo cuando está en casa, o dejar un tema doméstico cuando es un aspecto profesional el que requiere atención. Lo único que podemos hacer es entregar el 100% de cada uno de nosotros a eso que tengamos entre manos. Esto nos lleva al presente absoluto, donde lejos de “gestionar” situaciones, se “viven” los momentos, los días, los proyectos, los planes, las iniciativas, los ratos de ocio, la familia, la estrategia. “Gestionar” un negocio lo hace cualquier profesional con aptitud; “Vivir” un negocio, sólo lo viven los profesionales con actitud. Si además tenemos la fortuna de combinar aCtitud+aPtitud, tenemos los ingredientes clave para lograr elevados niveles de liderazgo empresarial. Cuando amamos lo que hacemos, damos lo mejor de nosotros mismos, sin miramientos, con predisposición, y si damos lo mejor de nosotros mismos, nos convertimos en ejemplo a seguir. Yo creo que la mejor forma de liderar es con el ejemplo: hacer lo que se dice, sentir lo que se piensa, pensar lo que se hace, hacer lo que se siente y siempre desde la mejor actitud hacia nuestros equipos y colegas de profesión.

L&E:
¿Podría decirse que el “Amor” en la empresa, es como el agua que reaviva las plantas?
BMB:
Me encanta este simil. Lo cierto es que sí, yo creo que sí. Cualquier profesional, directivo y/o empresario que forme parte de una empresa en la que se respire “AMOR” será leal y fiel al proyecto, encontrando en sí mismo y en sus compañeros de andadura mercantil los niveles de motivación suficientes para enfrentarse a lo que haga falta por adverso que sea. En una encuesta realizada en España en la década de los 90 por HAY, quedó en evidencia que el 75% de los profesionales que cambiaban de trabajo lo hacían como consecuencia de una mala relación con “el jefe” o buscando un mejor ambiente de trabajo. ¿Qué relación hay entre el AMOR, los directivos/empresarios, el jefe y el ambiente de trabajo? …me remito a la respuesta de la tercera pregunta… creo que es obvio. A nadie le gusta trabajar en un ambiente en el que haya que estar enseñando el colmillo permanentemente, y todos valoramos contextos profesionales de aceptación mutua y generosidad actitudinal ente compañeros.

L&E:
¿En que medida, puede el coaching, desarrollar virtudes como la gratitud y la humildad, y cómo, estas virtudes, afectan el comportamiento de la empresa?
BMB:
La gratitud es valorar y reconocer la generosidad de los otros. La humildad bien entendida pasa por decir la verdad de uno mismo, tanto en lo que a brillos como en lo que a sombras se refiere. En este sentido, reconocer nuestros propios brillos y potenciarlos, y descubrir y tomar conciencia de nuestras sombras o carencias para mejorarlas, forma parte de la tarea personal que todo directivo/empresario debe llevar a cabo de manera continua sobre sí mismo con el apoyo de un coach. Si además lo fomenta entre los miembros de su equipo, mejor que mejor. Con esto en marcha, reconocer a nuestros compañeros y colegas profesionales su dedicación, profesionalidad, sacrificio (que viene se “sacro” y “oficio”, es decir, sagrado oficio, trabajar de forma sublime) ayuda a crear un entramado de relaciones muy solido que a la larga da estabilidad y rentabilidad a los proyectos empresariales en los que estamos inmersos. En este terreno, el coaching pone la comunicación al servicio de las relaciones y una de las mejores maneras de tener una buena relación de AMOR entre personas es sobre la base de una comunicación franca, veraz, clara y constructiva, algo que sólo se puede construir y conseguir con gratitud y humildad.

L&E:
¿Cómo se puede pretender, traer el “Amor” a la empresa, cuando, ni los directivos ni trabajadores en su conjunto, parecen preparados para aceptarlo?
BMB:
El AMOR en este sentido, sólo puede entrar en la empresa si lo hace debajo de la piel de los profesionales que la conforman y la dotan de vida día a día. Cualquier persona con un poco de sensibilidad humana comprende que “nada que venga de fuera puede contaminarnos, sólo lo que sale de cada uno de nosotros lo hace”. ¿Qué significa esto? …significa que aunque en ocasiones seamos blanco de comportamientos “hostiles” dentro del mundo de la empresa, es lo que sale de cada uno de nosotros lo que verdaderamente nos genera daño interior y genera mal o buen ambiente en el exterior. De nosotros puede salir revancha, odio, rencor, actitudes de vacío, rechazo, envidia, rivalidad, mentira, individualismo, actitud destructiva… y también de nosotros puede salir, comprensión, serenidad, apoyo mutuo, justicia, lealtad, verdad, rigor, sentido de equipo, actitud constructiva, etc. Es tan fácil como escoger la actitud y comportamientos con los que queremos “impregnar” nuestro entorno. Algo así lo comprende cualquier persona, otra cosa es el nivel de compromiso personal puesto en juego para llevarlo a cabo. Lo que creo evidente es que cualquier profesional, independientemente del nivel de responsabilidad que tenga, prefiere un ambiente de trabajo en el que impere la actitud constructiva, el rigor, la verdad, la lealtad, la justicia, el apoyo mutuo, la serenidad, el sentido de equipo y la comprensión… y esto sólo lo tendremos si primero lo entregamos.

L&E:
¿En que medida, el recurso al  “Amor” en la empresa, no es más que otro instrumento de cambio, a través del cual, los directivos, pueden reconocer y aceptar más fácilmente, cuando, algo termina, y cuando, dar el paso, hacia algo mejor?
BMB:
Es evidente que el AMOR del que hablo nunca puede ser un “instrumento”. El AMOR al que me refiero es un vehículo que nos permite llegar a aspectos insospechados de las personas y por ende de los profesionales. Lo cierto es que cuando hay carencia de AMOR, nos encontramos con actitudes de ocultación, de huida, de miedo, de ambigüedad y pesadumbre existencial dentro de las organizaciones; cuando hay AMOR, nos encontramos con comportamientos de transparencia, claridad y un buen estado anímico de los profesionales, etc. El desafío es dejar atrás un modelo de comportamiento francamente mediocre y limitante en todos los aspectos y tener la valentía de dar un paso hacia delante para instaurar, desde la acción individual comprometida, un nuevo paradigma actitudinal en las personas que conforman esas microsociedades que denominamos empresas.

 

Blog de Borja Milans: www.borjacoach.blogspot.com.

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289 Comentarios

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